Cierta vez los lobos enviaron una embajada a las ovejas, con el deseo de que se acordara la paz entre ellos para todo el futuro. —¿Por qué habríamos de seguir por siempre librando esta mortal lucha? —dijeron los lobos—.
Estos malvados perros son la causa de todo, nos ladran sin cesar y nos provocan. Díganles que se retiren, y ya no habrá obstáculo que impida nuestra eterna paz y amistad. Las tontas ovejas les hicieron caso y despidieron a los perros.
Entonces el rebaño, privado de sus mejores protectores, cayó fácil presa de su traicionero enemigo.
FÁBULAS, ESOPO, SIGLO VI a. C.
No hay comentarios:
Publicar un comentario