viernes, 8 de febrero de 2019

 

El gran artista y arquitecto barroco Pietro Bernini era muy hábil para detectar potenciales rivales jóvenes y mantenerlos a su sombra. Cierto día, un joven picapedrero, Francesco Borromini, le mostró unos bocetos arquitectónicos. Bernini reconoció de inmediato su talento y lo contrató como asistente. Esto encantó al joven, que recién se iniciaba, pero en realidad era solo una táctica para tenerlo cerca, manipularlo psicológicamente y crearle un complejo de inferioridad. Y, en efecto, a pesar del brillante talento de Borromini, Bernini goza de mayor fama. La estrategia empleada con Borromini fue una práctica que Bernini aplicó toda su vida. Cuando temía que el gran escultor Alessandro Algardi, por ejemplo, eclipsara su fama, se las ingenió para que Algardi solo pudiese conseguir trabajo como asistente suyo. Y cualquier asistente que se rebelara contra Bernini y tratara de imponerse por sí mismo, podía despedirse de su carrera, pues Bernini la arruinaba de manera irremediable.

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