—Mira a tu alrededor —dijo el ciudadano—.
Este es el mercado más grande del mundo.
—Oh, no, no lo es, — contestó el forastero.
—Bien, quizá no el más grande —dijo el ciudadano—, pero sí el mejor de todos.
—Por cierto que usted se equivoca —replicó el forastero—. Yo le puedo asegurar…
Al anochecer le dieron sepultura al forastero.
FÁBULAS, ROBERT LOUIS STEVENSON, 1850-1894
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